lunes, 19 de diciembre de 2011

Crónica Mitja Marató de Vilanova

Nueve días de parón poco después del Maratón, tres entrenos ligeros durante la semana de la carrera, y la convicción de retirarme si notaba molestias en la rodilla izquierda. Con ese panorama me presentaba a la línea de salida de la XXIII Mitja Marató Ciutat de Vilanova.

Esta semana pude volver a los entrenos. El lunes, 5 kilómetros suaves para no perder del todo la forma. Los pude completar, pero no sin ciertas molestias. Descanso martes y vuelta a la carga el miércoles, un poco más de ritmo y un poco más de distancia, nueve kilómetros. Mejores sensaciones. Y el viernes quise correr durante algo más de tiempo, una hora, para comprobar que la recuperación estaba completada. No lo estaba y las molestias se agravaron. Por suerte, el tratamiento de hielo y antiinflamatorios surgió efecto y el viernes noche estaba jugando el partido de fútbol sala sin ningún tipo de problema.

El domingo amanecía frío, probablemente más que en el Maratón de Donosti. Me levanto algo justo de tiempo y desayuno frugalmente ya que quedan poco más de dos horas para la salida y no quiero sentirme muy pesado. Decido llevarme toda la equipación anti frío de la que dispongo y partimos hacia Vilanova. Tras aparcar, caliento un poco en el estadio donde está ubicada la llegada y escojo las capas necesarias para correr, es decir manguitos y guantes. Me posiciono bastante bien y espero el pistoletazo de salida, que me pilla casi por sorpresa.

Con más capas que una cebolla


En la situación que llegaba no sabía como respondería el cuerpo, pero aún así mi intención era la de darle un buen mordisco a mi anterior marca personal en Medio Maratón, de 1h32m09 s en la Mitja del Maresme del año pasado. Salgo fuerte, demasiado quizás, los tres primeros kilómetros los paso a ritmo de 3'53'' aproximadamente, entre zig zags para ganar posiciones. Poco después establezco mi velocidad de crucero en 3'55''. Me sorprendo a mi mismo en un par de ocasiones pensando en mi rodilla, pero la verdad es que no me dolió  en toda la carrera. Al poco, me encuentro un grupo de 5 ó 6 corredores que van a por 1h22m. Ahí me quedo, que siempre es más cómodo que correr en solitario. Pasamos el kilómetro diez en 39 clavados. Esta fue la parte buena divertida de la carrera.

Saludando como de costumbre.


En el once me empieza a molestar el de siempre, el isquio derecho. Intento aguantar un poco con el grupo, pero rápidamente me doy cuenta que me es imposible sostener ese ritmo. Bajo mi velocidad de crucero y con un goteo lento pero constante me pasan corredores. En el 13-14 pasamos por una zona de sube-baja de las que hay bajo los puentes. Del 14 al 17 viene lo peor, zona rompe piernas y alejada del núcleo urbano, lucho por no bajar mi velocidad. Los 4 últimos kilómetros son por el pueblo y se agradecen los ánimos de la gente en determinadas zonas, pero voy muy al límite de mis fuerzas. Los kilómetros se me hacen eternos, y hasta que no veo las pistas de atletismo no me animo un poco. Sé que puedo estar por debajo de la 1h24m y aprieto los dientes y subo el ritmo hasta cruzar la meta en 1:24:06 oficiales, 1:23:56 reales. Nueva MMP y esta me va a costar bajarla! Respiro aliviado y me voy directamente al servicio de fisioterapia. Otra más a la saca.

La meta al fin!


Algunas conclusiones de esta Mitja:
  1. Correr un Medio Maratón a cuchillo es muy duro. Más cuándo llevas dos semanas sin entrenar como Dios manda. Aún así, estoy muy contento con la marca conseguida.
  2. Un gel en el kilómetro 14 me habría venido de perlas, la próxima vez no me lo olvidaré en la chaqueta.
  3. Casi todas mis Mejores Marcas Personales son en parciales positivos. Es decir, corriendo más rápido la primera parte de la carrera que la segunda. La excepción es en Maratón, probablemente porque no quise arriesgar tanto, ya que la distancia invita a ser más reservón.

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