miércoles, 7 de septiembre de 2011

A doce semanas

Cada uno corre por diferentes motivos. Algunos lo hacen por perder peso, otros por desconectar del trabajo, o simplemente por liberar endorfinas.. hay miles de razones. En mi caso, puedo decir que empecé a hacerlo por mejorar mi forma física y verme mejor, pero poco a poco esa motivación fue diluyéndose en importancia para dar paso a otras. Me gusta vaciar la mente cuándo corro, y cualesquiera que sean mis problemas van desapareciendo cuándo me concentro en el tap tap de mis bambas.

Tampoco es momento de ponerse trascendental, porque entre otras cosas, la metafísica del running tiene mucho que ver con el ultrafondo, y eso ni lo he catado ni lo haré pronto. Me conformo con acercarme a 70 kilómetros semanales y visualizar la meta en Donosti, más que suficiente para mí. Martes: 15 km con dos finales a tope. Algo ahogado en los últimos kilómetros, quizás por hacer el resto del entreno demasiado alegre. El jueves, la tirada habitual de 15 km con 3 a ritmo de competición. Esta vez mucha mejor ejecución, aunque algo lastrado por la reaparición del puñetero flato. Viernes un rodaje simple de 10 km. Y ayer la joya de la corona semanal, tirada larga que tendría que haber salido de 25 km, pero salió sobre los 26, según mis cuentas de la vieja.

Domingo y tirada larga en verano suena a madrugar para no sufrir los efectos del calor. Pero si una mala noche te impide madrugar como quieres, toca apechugar y correr en las horas de más calor. Si además eres de los de entrenar en ayunas y la alimentación de la noche anterior no ha sido la ideal (montaditos) la cosa se complica. Por contra, el cambio de escenario al Paseo Marítimo de Gavà y Castelldefels traía consigo un recorrido mucho más plano que en el que venía entrenando habitualmente. También contaba con compañía en bici (gracias a mi apoyo #1 Carol), con el plus moral y logístico que supone, ya que así tengo hidratación y geles sin tener que acarrearlos, además de conversación y fotografía deportiva gratis. Empezamos con el chip Amarrategui puesto, no vaya a ser que la máquina falle por exceso de revoluciones. Durante la primera parte del recorrido las sensaciones son muy positivas, zancada fluida, sensación de devorar los kilómetros fácilmente..y además una brisa fresca inmejorable para correr.

Frescura de inicio

Llegados a la hora, decidimos seguir hasta Port Ginesta, que se encontraba a unos 10 minutos de distancia, y es entonces cuando empiezo a hidratarme con isotónico. La segunda parte del recorrido se me hace algo más dura, ya que la brisa desaparece y mi sensación de calor no paraba de aumentar (nota mental: coger otro bidón con agua para tirar por encima hubiera venido de fábula).
Aún y así, tengo fuerzas y no hay atisbo de pájara, por lo que no hubo necesidad de gel energético. Aunque bien pensado, quizá haya que ir probando geles en estas tiradas largas para ver qué, cuándo y cómo debo abastecerme el día D.  Todavía puedo mantener la conversación con relativa fluidez, lo que indica que no me estoy sobreexprimiendo. A falta de un gps fiable, creo que el entreno estuvo sobre los 26 kilómetros y una media aproximada de 4:50 minutos el kilómetro, así que satisfecho del entrenamiento. Un pasito más en esta larga preparación para llegar al Maratón con garantías.

Mala cara?

Resumen de la semana:
  • Martes: 15 km a aproximadamente 4:20 min/km.
  • Jueves: 15 km a 4:32 min/km.
  • Viernes: 10.4 km 4:36 min/km.
  • Domingo: 26 km a 4:50 min/km.
Total: 66 kilómetros.

Esta semana toca descarga para en las sucesivas aumentar de nuevo el kilometraje. Quedan doce semanas y ahora viene lo bueno.

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