lunes, 19 de diciembre de 2011

Crónica Mitja Marató de Vilanova

Nueve días de parón poco después del Maratón, tres entrenos ligeros durante la semana de la carrera, y la convicción de retirarme si notaba molestias en la rodilla izquierda. Con ese panorama me presentaba a la línea de salida de la XXIII Mitja Marató Ciutat de Vilanova.

Esta semana pude volver a los entrenos. El lunes, 5 kilómetros suaves para no perder del todo la forma. Los pude completar, pero no sin ciertas molestias. Descanso martes y vuelta a la carga el miércoles, un poco más de ritmo y un poco más de distancia, nueve kilómetros. Mejores sensaciones. Y el viernes quise correr durante algo más de tiempo, una hora, para comprobar que la recuperación estaba completada. No lo estaba y las molestias se agravaron. Por suerte, el tratamiento de hielo y antiinflamatorios surgió efecto y el viernes noche estaba jugando el partido de fútbol sala sin ningún tipo de problema.

El domingo amanecía frío, probablemente más que en el Maratón de Donosti. Me levanto algo justo de tiempo y desayuno frugalmente ya que quedan poco más de dos horas para la salida y no quiero sentirme muy pesado. Decido llevarme toda la equipación anti frío de la que dispongo y partimos hacia Vilanova. Tras aparcar, caliento un poco en el estadio donde está ubicada la llegada y escojo las capas necesarias para correr, es decir manguitos y guantes. Me posiciono bastante bien y espero el pistoletazo de salida, que me pilla casi por sorpresa.

Con más capas que una cebolla


En la situación que llegaba no sabía como respondería el cuerpo, pero aún así mi intención era la de darle un buen mordisco a mi anterior marca personal en Medio Maratón, de 1h32m09 s en la Mitja del Maresme del año pasado. Salgo fuerte, demasiado quizás, los tres primeros kilómetros los paso a ritmo de 3'53'' aproximadamente, entre zig zags para ganar posiciones. Poco después establezco mi velocidad de crucero en 3'55''. Me sorprendo a mi mismo en un par de ocasiones pensando en mi rodilla, pero la verdad es que no me dolió  en toda la carrera. Al poco, me encuentro un grupo de 5 ó 6 corredores que van a por 1h22m. Ahí me quedo, que siempre es más cómodo que correr en solitario. Pasamos el kilómetro diez en 39 clavados. Esta fue la parte buena divertida de la carrera.

Saludando como de costumbre.


En el once me empieza a molestar el de siempre, el isquio derecho. Intento aguantar un poco con el grupo, pero rápidamente me doy cuenta que me es imposible sostener ese ritmo. Bajo mi velocidad de crucero y con un goteo lento pero constante me pasan corredores. En el 13-14 pasamos por una zona de sube-baja de las que hay bajo los puentes. Del 14 al 17 viene lo peor, zona rompe piernas y alejada del núcleo urbano, lucho por no bajar mi velocidad. Los 4 últimos kilómetros son por el pueblo y se agradecen los ánimos de la gente en determinadas zonas, pero voy muy al límite de mis fuerzas. Los kilómetros se me hacen eternos, y hasta que no veo las pistas de atletismo no me animo un poco. Sé que puedo estar por debajo de la 1h24m y aprieto los dientes y subo el ritmo hasta cruzar la meta en 1:24:06 oficiales, 1:23:56 reales. Nueva MMP y esta me va a costar bajarla! Respiro aliviado y me voy directamente al servicio de fisioterapia. Otra más a la saca.

La meta al fin!


Algunas conclusiones de esta Mitja:
  1. Correr un Medio Maratón a cuchillo es muy duro. Más cuándo llevas dos semanas sin entrenar como Dios manda. Aún así, estoy muy contento con la marca conseguida.
  2. Un gel en el kilómetro 14 me habría venido de perlas, la próxima vez no me lo olvidaré en la chaqueta.
  3. Casi todas mis Mejores Marcas Personales son en parciales positivos. Es decir, corriendo más rápido la primera parte de la carrera que la segunda. La excepción es en Maratón, probablemente porque no quise arriesgar tanto, ya que la distancia invita a ser más reservón.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Parón forzoso

Tras un gran momento en Donosti, toca saborear la cara amarga de correr, que no puede ser otra que las lesiones. Fatalidades del destino, me lesiono poco antes de la Mitja Marató de Vilanova, que se ha convertido en una suerte de carrera maldita para mí. Ya van dos lesiones consecutivas pre Vilanova, en mis dos únicas inscripciones, quizás en los dos momentos en que mejor forma física he estado. El año pasado fue por el tendón peroneo de la pierna derecha, y este ahora toca cambio de pierna y tendón.

 Mi segundo entreno después de San Sebastián sentí unas fuertes molestias al acabar. El motivo probablemente fue una bajada de montaña corta pero con alta pendiente. Una semana después sigo exactamente en el mismo punto. Mucho dolor al subir, bajar escaleras, y total imposibilidad de practicar carrera a pie o bici. Incluso me cuesta bastante andar a un paso natural, así que tocará descanso forzoso, hielo y antiinflamatorios.

La rodilla, un clásico en las lesiones de runners

Las primeras pesquisas apuntan a una tendinitis rotuliana, ya veremos como evoluciona. Este contratiempo anula mi plan de mejorar mis marcas personales poco después del Maratón, aprovechando la sobrecompensación. En supuesto caso que llegue a la Mitja Marató de Vilanova del día 18, me lo tomaré con mucha calma. Y la Cursa Dels Nassos está casi imposible ya que no quiero arriesgarme a pagar el dorsal estando lesionado.

Una semana sin calzarse las zapatillas de correr se hace muy larga. Y si no puedes ni coger la bici, se hace el doble de larga. Paciencia, buenos alimentos y mejores cuidados es lo que me hace falta!

jueves, 1 de diciembre de 2011

Maratón de Donostia, mi crónica

Nunca es tarde si la dicha es buena. No sé si en este caso la dicha es buena, pero un poco tarde para escribir esta crónica seguro. De todas maneras, aquí va mi primera experiencia maratoniana, puede que no sea la más interesante, pero con que le sirva a alguien para conocer un poco mejor el Maratón me doy por satisfecho.

Después de dormir 5 horas escasas, la alarma del móvil me despierta a las 6. Me levanto fresco y con un sentimiento similar al de un niño el día de Reyes. Sé que en unas horas recibiré un gran regalo, pero la mañana será larga, y esta vez no es suficiente con haberse portado bien todo el año. A primera hora, desayuno copioso en el bufete libre, con la barriga bastante llena todavía de pinchos, tapas y abundantes manjares del día anterior. El siguiente paso es dirigirme a la comprobación de chip, algo que me podría haber ahorrado de haberme acordado cuando fuimos a recoger el dorsal. A las siete y cuarto, me toca dejar mis geles para el avituallamiento personalizado. A las siete y media todavía no lo han abierto, y para cuándo lo hacen, el juez me explica que el avituallamiento personalizado solo es útil para objetos grandes y visibles, ya que ellos lo único que hacen es ponerlo encima de una mesa con tu número de dorsal en el punto kilómetro indicado. Es decir, que el control en este avituallamiento brilla por su ausencia. En su defecto, el juez me dice que coloque a mi gente para dicha tarea, previamente habiendo permiso al juez de carrera más cercano. Vaya, eso no lo podrían poner en la web para los todavía no iniciados?  Entre ida, venida, esperas y explicaciones varias, pierdo un tiempo interesante para descansar.

Estreno de gala para la ocasión

Herramientas imprescindibles para un maratonista.


 Llegamos a la zona de la salida y casi instantáneamente, me entra la rutinaria necesidad de micción pre competición, así que aprovecho el calentamiento para dirigirme a los servicios de Anoeta. Al regresar, me reuno con mi staff técnico ya al completo, momento en que elegimos detalles finales de la equipación.


Ajustando la lazada

Me coloco en mi zona de carrera y espero el pistoletazo de salida consciente de que va a ser una matinal larga. Mi estrategia es muy clara, pasar el Medio Maratón entre la hora y media y la hora y treinta y cinco minutos. Tiempos cómodos para no reventar, y a la vez  suficientemente ambiciosos para poder acercarme lo más posible al deseado sub 3h si me veo muy fino después del 30.

Cazado de lleno en la salida.
Kilómetro 7, la frescura de los compases iniciales
La carrera empieza y en un abrir y cerrar de ojos he establecido mi velocidad de crucero en 4:20-25 min/km. Estoy empapándome del ambiente, tratando de disfrutar lo máximo posible de cada instante de carrera, no todos los días se debuta en Maratón. Situado en algún lugar entre el globo de las 3 horas y el de las 3 horas y cuarto, voy pasando corredores paulatinamente. Diviso al gran Ricardo Abad, que ese día corría su 423 Maratón consecutivo, y como buen fan suyo aprovecho para saludarle, felicitarle por su récord y decirle que es mi debut (¿Me tendría envidia por ello?). Sigo fiel a mi plan y no acelero más de la cuenta, pero llegando al kilómetro 15 me doy cuenta que no queda nada para entrar en la parte seria de la carrera. Sigo disfrutando, pero algo más consciente de correr bien, y de manera natural, se forma una grupeta de 3 que vamos a por lo mismo: las 3 horas y poco, y a ver si suena la flauta del sub 3h. Al poco, empiezo a notar más cargado de la cuenta el isquio derecho, y empiezan a asomar por mi cabeza los fantasmas de retirada. Por suerte,entre batallitas, presentaciones, consejos y opiniones llegamos al Medio Maratón en 1h31m43s reales, y parece que me voy olvidando de mis molestias. No va mal la cosa, pero es en la segunda parte de carrera donde se puede ir todo al garete.

Los kilómetros van cayendo, y yo estoy más preocupado en guardar gasolina que en arañar segundos al cronómetro. El grupo pierde a su primer componente poco después del 25, donde mi equipo de apoyo me suministra el primer repostaje sólido.

Aquí la grupeta de 3 con la que corrí gran parte de la carrera.

Saludando a los incondicionales

Kilómetro 30, entramos en la zona del Muro. La hora de la verdad. Tomo mi último gel, suministrado por la organización, antes de encarar el último giro  de 180º del recorrido, en el kilómetro casi 35. Este es el momento más duro psicológicamente por varias razones: recorrido feo, poco público en la zona, ligera subida y cansancio acumulado. No obstante, somos conscientes que llegar al giro es media carrera, así que me conciencio para seguir igual. Por otra parte ya veo que bajar de tres horas va a ser muy difícil, que tendría que clavar ritmos de 4 min/km en los kilómetros que quedan. Entro en una distancia totalmente inexplorada donde cada punto kilométrico es una pequeña conquista.

Ya no recelo nada del isquio, y llegando al túnel previo a la Concha, mi compañero se va quedando por molestias en los gemelos. Poco a poco casi inconscientemente, voy subiendo un poco mi ritmo, a la par que adelanto corredores. Me ofrecen otro gel, pero lo rechazo por sentirlo ya innecesario. La gente se agolpa a ambos lados de la calle, y no cesan de animar a gritos de Oso ondo y Aupa, a lo que respondo siempre que puedo con la más sincera de mis sonrisas. El detalle de que además te animen por tu nombre es impagable y el ambiente unido a mis sensaciones hace que cada vez me envalentone más. Hasta llegar al 41 donde desisto, me empiezan a molestar mucho las plantas de los pies por ampollas, amén del cuádriceps izquierdo que empieza a estar falto de fuerza. El último kilómetro se me hace duro, por la ligera ascensión y el pavimento de adoquines, que no soporto. Solo tengo dos corredores delante y detrás un gran vacío hasta el próximo atleta. Entrando al estadio tengo fuerzas para apretar un poco, y adelanto a estos dos corredores, miro hacia la tribuna y disfruto el momento. Encaro la recta de meta, no sé si aliviado, contento, exhausto o orgulloso, mirando a ambos lados esperando encontrar a mis fans (después me dirían que miré demasiado tarde). El reloj marca 3 horas y 2 minutos (tiempo real 3h1m31s), levanto los brazos y pienso en el camino recorrido en los meses anteriores. Levanto los brazos y cruzo la meta. Busco con la mirada a Carol, y al cabo de un par de minutos puedo encontrarla junto a Marina y Óscar. Misión cumplida.


El momento cumbre.

Después subo a reunirme con los míos (no sin cierto esfuerzo), y con las amistades que nacen en el asfalto, para disfrutar de lo logrado en una intensa mañana.


Con Óscar, gran runner y mejor persona.

Satisfecho? Sobretodo muy cansado...
Carol, líder del equipo de apoyo con el pañuelo azul, yo y Marina que también se ha aficionado a correr, esto es una epidemia contagiosa!
Iban, un crack de A Coruña con el que hice piña media carrera.


Hay un instante en el que estás absolutamente relajado por lo que acabas de hacer. Pero el gusanillo del running es muy cabrón, así que no tardas ni cinco segundos en pensar en futuras carreras. Siempre hay nuevos retos, objetivos más ambiciosos, otro tipo de carreras o distancias por correr, y de momento, me apetece seguir en la brecha. De momento, que me quiten lo bailao.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Semana 0: Camino a Donosti #maratondonosti

Cinco meses viviendo con la cabeza en clave de Maratón, cuatro de preparación específica. Muchas horas de carrera continua, series, salidas en Btt, y también senderismo. Otros tantos días acabando entrenamientos duros sin aliento, con las piernas suplicando un descanso tras un kilometraje excesivo. Algún que otro casi atropello, torceduras de tobillo, molestias de rodilla, gemelo, sóleo, cuádriceps e isquiotibial. Le he dedicado muchísimo espacio en mis pensamientos a este día, y ahora se encuentra a mi alcance y nada ni nadie me lo puede arrebatar ya, pase lo que pase en la carrera.

Si hace dos años me dicen que este fin de semana estaría corriendo un Maratón, seguramente me lo hubiera tomado a guasa. No me gusta abusar de los refranes pero,  nunca digas de este agua no beberé. Después de correr unas cuántas carreras de 10km y una Media Maratón, decidí pasar a prepararme para la distancia de Filípides. ¿Por qué? Inconsciencia, orgullo, mística,..no lo sé. El caso es que me despierta cierta curiosidad ver como responderé al sufrimiento en los instantes finales de la carrera. Chocarme con el muro, saltarlo, rodearlo, tirarlo abajo o sencillamente ignorarlo...
Después de este tiempo he cambiado de opinión. Lo díficil de un Maratón es tener constancia en tu plan de entrenamientos. Creo que he tenido suficiente para prepararme, siendo fiel a todas mis citas con el asfalto, a pesar de días donde ni cabeza ni cuerpo daban para más. Creo que esta es una de las cosas que he afrontado con más motivación en lo que llevo de vida. Supongo que mi cabeza me pide algo así para creer en mí un poco más.  A lo mejor busco exorcizar mis problemas y bloqueos a través de esta experiencia. Se pueden buscar miles de razones, pero la cuestión es que he recorrido todo el camino y este es el resultado.

Estrictamente hablando de mi preparación, he acumulado desde junio unos 1250 kilómetros de running aproximadamente. Me queda un resquicio de duda acerca de mi comportamiento en el final de carrera por no haber hecho más tiradas largas, pero confío en que hayan sido las suficientes. Muchas de 21 kms, dos o tres de 25 aproximadamente y una máxima de 32 a ritmo objetivo. No he hecho un gran kilometraje, la semana máxima ha sido de 80 kilómetros. A estos números, habría que sumarles unos 400-500 kilómetros en Btt, y unos 100 justitos de senderismo. Todo aporta.

Comentar de paso que esta semana me he sometido a una prueba de esfuerzo maximal. Mi valor de VO2 umbral es de 57.1 ml/kg/min. Mirando en diversas calculadoras de ritmo, se extrapolaría a un 2:50 aproximado en Maratón, cosa evidentemente no va a suceder. No obstante es un indicativo que estoy en buen estado de forma y tengo posibilidades de hacer sub 3h.

Esta semana ha sido muy suave, con la bajada necesaria para llegar fresco al Domingo. Dos entrenamientos de 12 y 10 kilómetros. El primero a ritmo base y el segundo en progresión.


 
 Resumen Maratón San Sebastián 2010


Mañana ya salimos hacia San Sebastián, con la intención de disfrutar un poco de la ciudad antes de la gran cita. Pero antes espero publicar otra entrada..

domingo, 20 de noviembre de 2011

Semana 1: Tapering, por fin #maratondonosti

No he corrido todavía un Maratón, pero ahora ya puedo decir que me siento casi un maratonista, creo que me lo he ganado merecidamente en estos meses de entreno. Ya no hay marcha atrás posible. Para bien o para mal, el domingo 27 de Noviembre estaré enfrentándome a la distancia del gran Filípides.

Todo el trabajo duro está hecho, completado en esta semana. En la última que se avecina, ya de tapering puro y duro, solo me esperan dos entrenamientos para sumar 22 kilómetros antes del gran día. Pero primero recapitulemos lo que me ha sucedido esta semana, que se me ha hecho muy larga por agotamiento psicológico.

La semana anterior sufrí como un *$%& entre mil y una molestias, pero el martes ya estaba en un estado físico aceptable para quemar asfalto. Doce kilómetros y un poco más sin exigir mucho a un cuerpo exigente de descanso, en el entreno más rutinario de la semana. Miércoles tocaba un poco más de caña, cinco a ritmo suaves y 7 a ritmo de competición, que hice bastante controlados a 3'54''. Y jueves por fin el último día de series en toda mi preparación, un 3x3000 con 4' de descanso entre series que salieron a ritmos de  3'57'', 3'45'' y 3'43'', respectivamente. Sábado cerrando con las tiradas largas, 21 kilómetros metiendo bastante montaña de por medio. Y el domingo los 10 kilómetros de Sant Vicenç Dels Horts, para cerrar con la semana de puesta a punto..aquí va una breve crónica:

Caliento 1 kilómetro escaso y hago un par o tres de rectas en progresión antes de ir directo hacia la línea de salida. Me coloco de los primeros, algo que creo me ha ayudado a correr mejor que otros días. La razón es que empezar haciendo esláloms no es precisamente relajado, los cambios de ritmo al inicio creo que no me van bien. Poder coger tu velocidad sin tapones previos no tiene precio.

Estamos a punto de salir, veo que el cordón de mi zapatilla izquierda está demasiado cerca del suelo y decido hacerle un lazo extra.. y justo escucho el pistoletazo de salida! Aún así tengo tiempo para incorporarme antes de ser arrollado por los más de 650 runners que nos reunimos en esta bonita matinal atlética. Voy cómodo y rápidamente encuentro mi sitio en la carrera. Durante los dos primeros kilómetros me dejo llevar por la euforia inicial y paso el kilómetro 2 en algo menos de 7 minutos, es decir, por debajo del 3'30'' el km! Evidentemente sabía que eso no iba a durar, y más viviendo in situ el perfil (que yo me imaginaba planito viendo la imagen en la web, menudo ojo de halcón el mío), así que decido tomármelo con algo más de calma.

Kilómetro 2 con algo,pasando por la alfombra intermedia.

Entre toboganes constantes me planto en el 5 en algo más de 18 minutos. Para entonces no me noto tan ligero pero no voy cerca de mi límite. Del 6 al 7 tengo ligeras molestias en el diafragma, pero por suerte consigo evitar el flato bajando un poco más el ritmo. En esos momentos de bajón me adelantan 4 corredores como motos. Intento engancharme, pero rápidamente veo que su ritmo es superior al mío y los tengo que dejar marchar muy a mi pesar. Así pues, voy recupérandome de nuevo y al llegar a los dos últimos kilómetros ya estoy otra vez corriendo cómodo. Pasado el 8 doy un pequeño tironcillo y recupero una posición,  y otra más en el último kilómetro. La llegada pica para arriba cosa mala, y a pesar de no llegar excesivamente pletórico, me voy acercando al pack de cuatro que antes me rebasó, faltándome unos metros para alcanzarles. Al final, paso el crono en 37:19 reales con una sonrisa de oreja a oreja por la carrera que me ha salido.

No hubo ataque suicida como en anteriores ocasiones.

Resumen de la semana:
  • Martes: 12.78 km 5:04 min/km.
  • Miércoles: 5 km suaves a 5:36 min/km más 7 km a 3:54 min/km
  • Jueves: 2 km calentamiento a 5:28 min/km, 3x3000 a 3'57'', 3'45'', 3'43'', con enfriamiento de 3 a 6:05 min/km.
  • Sábado: 21 km a 4:50.
  • Domingo: 10 km a 3:44 min/km.
 Total de la semana: 70 kilómetros.

Así pues, semana muy completa culminada con la MMP del domingo. Sinceramente, esperaba bajar de 38', pero viendo el circuito en el que lo he hecho valoro mucho más la marca realizada.  Estea carrera no era el objetivo, pero me demuestra que si el domingo se me da bien, puedo bajar de las tres horas como pretendo.

En cinco días ya estaré en Donosti para disfrutar del Maratón y de la ciudad, pero antes hay que ultimar los preparativos. San Sebastián, allá voy!





domingo, 13 de noviembre de 2011

Semana 2: Sin piedad


Ahora sí que sí, dos semanas para el gran día y ya toco con la punta de los dedos el proceso de disminución progresiva, a.k.a tapering. Esta no ha sido ni mucho menos una semana fácil, ya que tanto musculatura como articulaciones no han estado por la labor de aumentar el kilometraje sin dar señales de alerta.

Uno de mis errores más frecuentes es darle un ritmo demasiado vivo a los rodajes largos. El lunes empezaba la semana, y estando descansado de la semana anterior no podía sino completar 15 kilómetros a un ritmo más alto de lo necesario. Sabía que me esperaban 3 días consecutivos, unas series el viernes y una tirada larga cañera en domingo, pero al final son las sensaciones corriendo las que me gobiernan.

No contento con ello, el rodaje de 10 k a 4'20'' del martes decidí seguir con mi inconsciencia congénita, para completarlo 15 segundos el kilómetro por debajo de lo previsto. Aún a sabiendas de que lo acabaría pagando, me daba igual exprimirme un poco más porqué si no el entrenamiento no era lo suficientemente duro, o eso es lo que me pasaría por la cabeza... Lo que no supuse era que esa chulería la pagaría en forma de molestias aquí y allá toda la semana.

El miércoles, un entrenamiento sencillo de resistencia base de 15 kilómetros se convirtió en una penitencia de hora y cuarto minutos. Como ya me sentía muy cargado antes de empezar, tenía la firmeza de no acelerar en ningún momento...tampoco hubiera podido. Moviéndome todo el entreno en los 5 minutos por kilómetro, el isquiotibial derecho dio bien por saco los últimos 5. Durante todo ese tiempo no creo que mi técnica de carrera fuera muy ortodoxa, algo que me ha perjudicado seguro en otros grupos musculares. Por si eso no fuera suficiente, también sufrió mi aparato ocular tras ver de pleno a un caganer gavanenc, que no pudo más que parapetarse penosamente tras los arbustos de la rotonda de Can Torelló. A día de hoy aún me sangran los ojos.

El miércoles a la tarde, ya me dolía la zona tendinosa entre rodilla y cuádriceps. Sólo me quedaba un 4x2000 de nada y los 25 de hoy domingo. Las molestias en el isquio tampoco se acababan de ir. Perspectivas poco halagüeñas.

Mejoro ligeramente jueves, y viernes parece que las molestias remiten casi del todo, no hay escapatoria posible de las series. Y salen notablemente, pero todavía mejor es ver como los dolores van a menos. Por la noche, gran partido con Gavasella (crónica) y nos enganchamos a la Liga definitivamente. Este equipo es muy grande, no hay nada como un buen partido con ellos para disfrutar del viernes noche. No todo va a ser deporte de resistencia :)

Y domingo han vuelto los problemas, aunque por suerte solo han durado los 4-5 primeros kilómetros. He sentido unas molestias muy dolorosas en la espinilla izquierda. Me inclino a pensar que no es periostitis, ya que el dolor no era hacia el interior, aunque tendré que estar al tanto. Sospecho que los calcetines pantorrilleros Kanergy del Decathlon tienen algo que ver en ese sucio asunto. Tras plantearme abortar la salida, para mi alivio la cosa ha mejorado y he podido completar un entreno genial con 25 kilómetros más acumulados en las piernas.La salida ha mezclado asfalto y montaña, con algún desnivel majo, ritmos lentos, ritmos medios y ritmos rápidos (para mí), todo ello aderezado con un chaparrón que me ha venido que ni pintado. No hay nada mejor que los domingueros y boletaires ocasionales, miren tu sonrisa de oreja a oreja bajo la . Dejo el track aquí por si a alguien le interesa:




Me he recuperado muchísimo mejor que en la salida de los 32 kilómetros, así que perfecto. Además, sumo dos nuevas medallas a mi colección de cutre-hitos personales atléticos:
  1. Primera semana en la que llego a 80 kilómetros.
  2. Entrenar cuatro días consecutivos, de domingo a miércoles.

Resumen de la semana:
  • Lunes: 15.27 km 4:28 min/km.
  • Martes: 10.12 km 4:05 min/km.
  • Miércoles: 15.49 km 4:52 min/km.
  • Viernes: 3 km calentamiento a 5:11 min/km, 4x2000 a 3'50'', 3'44'', 3'48'' y 3'43'', y enfriamiento a 5:33 min/km.
  • Domingo: 25 km a 4:41 min/km.
Total de la semana: 80 kilómetros.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Semana 3: Último respiro

Semana con poca cosa para explicar. Tres entrenos sin mucha historia. Lo justo para no perder la forma y poder recuperarme bien.

Empezó el martes con diez kilómetros suaves, donde por momentos parecía que mis piernas no me pertenecieran, tirantez en la rodilla izquierda, dolores varios,..vaya lo que se dice hecho un pingajo. Dos días de descanso más y otro entreno suave, esta vez de 12 kilómetros apretando un poco el último. Y hoy idéntico pero subiendo una marcha en los dos últimos kilómetros. Sensaciones buenas, con la perspectiva de haber dejado atrás las molestias. Rodando por debajo de los 4' estos últimos 2 kilómetros, cosa que no sucedía desde las series de 1 kilómetro dos semanas atrás.

Y el proceso de adaptación al clima adverso esperado sigue su curso, ya que esta vez ha llovido mucho y he podido probar por primera vez la equipación que llevaré el día D. Aprovecharé otra entrada para desgranar mi elección de cara a Donosti. De momento, solo puedo decir que me siento muy cómodo con la lluvia, mientras que el viento, ejem, mejor no hablar de él. Todo es cuestión de encontrar una buena grupeta donde cobijarse lo mejor posible.

Quedan tres semanas, suficientemente pocas para que empiece a notar las primeras mariposas en el estómago. Y yo las voy alimentando con vídeos como este:


Resumen de la semana:
  • Martes: 10.20 km 5:37 min/km.
  • Viernes: 12.52 km a 5:26 min/km.
  • Domingo: 12.27 km a 5:13 min/km.
Total de la semana: 35 kilómetros.